jueves, 13 de julio de 2017

La aventura de ser maestro

José M. Esteve
Universidad de Málaga
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Ponencia presentada en las XXXI Jornadas de Centros Educativos
Universidad de Navarra. 4 de febrero de 2003
Tras veinticinco años de recorrido profesional, el autor afirma que se aprende a ser profesor por ensayo y por error. En el camino deben sortearse distintas dificultades, como elaborar tu propia identidad profesional, dominar las técnicas básicas para ser un buen interlocutor, resolver el problema de la disciplina y adaptar los contenidos al nivel de conocimiento del alumnado.
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La enseñanza es una profesión ambivalente. En ella te puedes aburrir soberanamente, y vivir cada clase con una profunda ansiedad; pero también puedes estar a gusto, rozar cada día el cielo con las manos, y vivir con pasión el descubrimiento que, en cada clase, hacen tus alumnos.
Como casi todo el mundo, yo me inicié en la enseñanza con altas dosis de ansiedad; quizás porque, como he escrito en otra parte, nadie nos enseña a ser profesores y tenemos que aprenderlo nosotros mismos por ensayo y error. Aún me acuerdo de mi primer día de clase: toda mi seguridad superficial se fue abajo al oír una voz femenina a mi espalda: “¡Qué cara de crío. A éste nos lo comemos!”. Aún me acuerdo de mi miedo a que se me acabara la materia que había preparado para cada clase, a que un alumno me hiciera preguntas comprometidas, a perder un folio de mis apuntes y no poder seguir la clase... Aún me acuerdo de la tensión diaria para aparentar un serio academicismo, para aparentar que todo estaba bajo control, para aparentar una sabiduría que estaba lejos de poseer...
Luego, con el paso del tiempo, corrigiendo errores y apuntalando lo positivo, pude abandonar las apariencias y me gané la libertad de ser profesor: la  libertad de estar en clase con seguridad en mí mismo, con un buen conocimiento de lo que se  puede y lo que no se puede hacer en una clase; la libertad de decir lo que pienso, de ensayar  nuevas técnicas para explicar un tema, de cambiar formas y modificar contenidos. Y con la libertad llegó la alegría: la alegría de sentirme útil a los demás, la alegría de una alta valoración de mi trabajo, la alegría por haber escapado a la rutina convirtiendo cada clase en una aventura y en un reto intelectual.
Pensar y sentir
El camino y la meta me los marcó Unamuno en una necrológica de Giner de los Ríos, leída por azar en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza: “Era tan hombre y tan maestro, y tan poco profesor -el que profesa algo-, que su pensamiento estaba en continua y constante marcha, mejor aun, conocimiento... y es que no escribía lo ya pensado, sino que pensaba escribiendo como pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir”.
”Era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir”... Miguel de Unamuno y su preocupación por enlazar pensamiento y sentimiento... Nunca encontré una mejor definición del magisterio: dedicar la propia vida a pensar y sentir, y a hacer pensar y sentir; ambas cosas juntas. Muchos colegas coinciden en este punto. Mª Carmen Díez, desde la escuela primaria, expresa así su visión actual de la enseñanza: “ahora entiendo la escuela como un sitio adonde vamos a aprender, donde compartimos el tiempo, el espacio y el afecto con los demás; donde siempre habrá alguien para sorprenderte, para emocionarte, para decirte al oído algún secreto magnífico”. Fernando Corbalán, un profesor de secundaria, tras hablarnos de que en clase tenemos que divertirnos, buscar el ansia de saber y propiciar una atmósfera de investigación, concluye: “Y no se piense que sólo se abre la mente a los alumnos. También la del profesor se expande y se llena de nuevos matices y perspectivas más amplias, y funciona la relación enriquecedora en los dos sentidos. Mi experiencia, al menos, me dice que algunos de los juegos y problemas con los que he disfrutado, y que sigo utilizando, han tenido su origen en la dinámica de la clase... Y cuando se crea esa atmósfera mágica en clase, con los fluidos intelectuales en movimiento, pocas actividades hay más placenteras”.
Hace tiempo, descubrí que el objetivo es ser maestro de humanidad. Lo único que de verdad importa es ayudarles a comprenderse a sí mismos y a entender el mundo que les rodea. Para ello, no hay otro camino que rescatar, en cada una de nuestras lecciones, el valor humano del conocimiento. Todas las ciencias tienen en su origen a un hombre o una mujer preocupados por desentrañar la estructura de la realidad. Alguien, alguna vez, elaboró los conocimientos del tema que explicas, como respuesta a una preocupación vital. Alguien, sumido en la duda, inquieto por una nueva pregunta, elaboró los conocimientos del tema que mañana te toca explicar. Y ahora, para hacer que tus alumnos aprendan la respuesta, no tienes otro camino más que rescatar la pregunta original. No tiene sentido dar respuestas a quienes no se han planteado la pregunta; por eso, la tarea básica del docente es recuperar las preguntas, las inquietudes, el proceso de búsqueda de los hombres y mujeres que elaboraron los conocimientos que ahora figuran en nuestros libros. La primera tarea es crear inquietud, descubrir el valor de lo que vamos a aprender, recrear el estado de curiosidad en el que se elaboraron las respuestas. Para ello hay que abandonar las profesiones de fe en las respuestas ordenadas de los libros, hay que volver las miradas de nuestros alumnos hacia el mundo que nos rodea y rescatar las preguntas iniciales obligándoles a pensar.
Cada día, antes de explicar un tema, necesito preguntarme qué sentido tiene el que yo me ponga ante un grupo de alumnos para hablar de esos contenidos, qué les voy a aportar, qué espero conseguir. Y luego, cómo enganchar lo que ellos saben, lo que han vivido, lo que les puede preocupar, con los nuevos contenidos que voy a introducir. Por último me lanzo un reto: me tengo que divertir explicándolo, y esto es imposible si cada año repito la explicación del tema como una salmodia, con la misma gracia en el mismo sitio y los mismos ejemplos; llevo treinta años oyéndome explicar los temas, en algunas ocasiones, repitiéndolos dos o tres veces en distintos grupos; he calculado que me jubilo el año 2.021 y estoy seguro de que moriré de aburrimiento si me oigo año tras año repitiendo lo mismo, con mis papeles cada vez más amarillos y los rebordes carcomidos. La renovación pedagógica, para mí, es una forma de egoísmo: con independencia del deseo de mejorar el aprendizaje de mis alumnos, la necesito como una forma de encontrarme vivo en la enseñanza, como un desafío personal para investigar nuevas formas de comunicación, nuevos caminos para hacer pensar a mis alumnos... “pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir...” Desde esta perspectiva, la enseñanza recupera cada día el sentido de una aventura que te rescata del tedio y del aburrimiento, y entonces encuentras la libertad de expresar en clase algo que te es muy querido. Inmediatamente recibes la respuesta: cien alumnos pican el anzuelo de tu palabra y ya puedes dejar correr el sedal, modulas el ritmo de tu explicación a la frecuencia que ellos emiten con sus gestos y sus preguntas, y la hora se pasa en un suspiro -también para ellos-. Y entonces descubres la alegría: ese momento de magia te recompensa las horas de estudio y te hace sentirte útil en la enseñanza.
No hay mejor regalo de los dioses que encontrar un maestro. A veces tenemos la fortuna de encontrar a alguien cuya palabra nos abre horizontes antes insospechados, nos enfrenta con nosotros mismos rompiendo las barreras de nuestras limitaciones; su discurso rescata pensamientos presentidos que no nos atrevíamos a formular, e inquietudes latentes que estallan con una nueva luz. Y, curiosamente, no nos sentimos humillados por seguir el curso de un pensamiento ajeno; por el contrario, su discurso nos libera y nos ensancha creando en nosotros un juicio paralelo con el que reestructuramos nuestra forma de ver la realidad; y luego, extinguida la palabra, aún encontramos los ecos que rebotan en nuestro interior obligándonos a ir más allá, a pensar por nuestra cuenta, a extraer nuevas conclusiones que no estaban en el discurso original... Este es el objetivo: ser maestros de humanidad... a través de las materias que enseñamos, o quizás, a pesar de las materias que enseñamos; recuperar y transmitir el sentido de la sabiduría; rescatar para nuestros alumnos, de entre la maraña de la ciencia y la cultura, el sentido de lo fundamental permitiéndoles entenderse a sí mismos y explicar el mundo que les rodea.
Las dificultades
He hablado de mis precarios inicios en la enseñanza, y de mi visión actual tras treinta años de recorrido profesional; pero, para ayudar a otros a recorrer el mismo camino, tengo ahora que hablar del proceso intermedio, e, inevitablemente, de las dificultades a sortear.
Identidad profesional
El primer problema consiste en elaborar tu propia identidad profesional. Esto implica cambiar tu mentalidad, desde la posición del alumno que siempre has sido, hasta descubrir en qué consiste ser profesor. Y aquí aparecen los primeros problemas, porque hay enseñantes que no aceptan el trabajo de ser profesor. Las dificultades suelen ser distintas entre los profesores de primaria respecto a los de secundaria.
Entre los de primaria el peor problema es la idealización: la formación inicial que han recibido suele repetir con insistencia lo que el buen profesor “debe hacer”, lo que “debe pensar” y lo que  “debe evitar”; pero nadie les ha explicado, en términos prácticos, cómo actuar, cómo enfocar los problemas de forma positiva y cómo eludir las dificultades más comunes. Han aprendido contenidos de enseñanza, pero no saben cómo organizar una clase, ni cómo ganarse el derecho a hacerse oír. Así, se les ha repetido hasta la saciedad la importancia de la motivación para el aprendizaje significativo: “el buen profesor debe motivar a sus alumnos”; pero nadie se ha preocupado de que aprendieran de forma práctica diez técnicas específicas de motivación. Pese a que una de las principales tareas a desarrollar en su trabajo será la enseñanza de la lectura y la escritura, muy pocas diplomaturas de maestro incluyen un curso de lectoescritura, mientras que es frecuente que se dediquen cursos enteros al aprendizaje de la fonética.
Por estos caminos, al llegar al trabajo práctico en la enseñanza, el profesor novato se encuentra con que tiene claro el modelo de profesor ideal, pero no sabe cómo hacerlo realidad. Tiene claro lo que debería hacer en clase, pero no sabe cómo hacerlo. “El choque con la realidad” dura dos o tres años; en ellos el profesor novato tiene que solucionar los problemas prácticos que implica entrar en una clase, cerrar la puerta y quedarse a solas con un grupo de alumnos.
En este aprendizaje por ensayo y error, uno de los peores caminos es el de querer responder al retrato robot del “profesor ideal”; quienes lo intentan descubren la ansiedad de comparar, cada día, las limitaciones de una persona de carne y hueso con el fantasma etéreo de un estereotipo ideal. Desde esta perspectiva, si las cosas salen mal es por qué yo no valgo, porque yo no soy capaz de dominar la clase; y, de esta forma, los profesores novatos se ponen a sí mismos en cuestión, y, a veces, cortan los canales de comunicación con los compañeros que podrían ayudarles: ¿cómo reconocer ante otros que yo tengo problemas en la enseñanza, si el “buen profesor” no “debe” tener problemas en clase? Como señala el artículo de Fernández Cruz, la identidad profesional se alcanza tras consolidar un repertorio pedagógico y tras un periodo de especialización, en el que el profesor novato tiene que volver a estudiar temas y estrategias de clase, ahora desde el punto de vista del profesor práctico y no del estudiante de magisterio.
Entre los profesores de secundaria, el problema de la identidad profesional es mucho más grave. Como señala Fernando Corbalán: “la inmensa mayoría de los profesores de secundaria nunca tuvimos una vocación clara de enseñantes... Estudiamos una carrera para otra cosa (matemático profesional, químico, físico,...)”. En efecto, nuestros profesores de secundaria se forman en unas Facultades universitarias de Ciencias y Letras que, ni por asomo, pretenden formar profesores. En ellas predomina el modelo del investigador especialista. Como resultado de este modelo, el profesor que llega al Instituto para explicar Geografía e Historia, y, con un poco de mala suerte un curso suelto de Ética, se identifica a sí mismo como “medievalista”, ya que, durante los últimos cinco años de su vida, la Universidad le ha insistido en la necesidad de estudiar Paleografía, Epigrafía y Numismática, Latín y Árabe para acceder a los documentos medievales, y se le ha iniciado en el trabajo de Archivo, centrándole en una época histórica muy determinada y permitiéndole olvidar el resto de la historia. Al parecer, nadie se ha puesto a pensar en el problema de identidad que sobreviene a nuestro medievalista cuando se enfrenta a una clase bulliciosa de treinta adolescentes en una zona rural o en un barrio conflictivo. El sentimiento de error y de autoconmiseración se apodera de nuestro nuevo profesor. Él es un investigador, un medievalista, ha pasado dos veranos en el archivo de Simancas preparando su Tesina entre documentos originales que él es capaz de descifrar... ¿por qué le obligan ahora a enseñar Historia General, que no es lo suyo, y, de paso Geografía y Ética? Y, además, descubre horrorizado que los alumnos no tienen el menor interés por la Historia, y que temas claves de su especialidad -como el apasionante tema de su tesina- se despachan con dos párrafos en el libro de texto.
Para colmo, nuestro futuro profesor de secundaria se da cuenta de que no sabe cómo organizar una clase, cómo lograr un mínimo orden que permita el trabajo y cómo ganarse la atención de los alumnos. Aquí, el problema de perfilar una identidad profesional estable pasa por un auténtico proceso de reconversión, en el que el elemento central consiste en comprender que la esencia del trabajo del profesor es estar al servicio del aprendizaje de los alumnos. ¡Qué duro resulta comprender esto a la mayor parte de nuestros profesores de secundaria y de Universidad! Ellos son investigadores, especialistas, químicos inorgánicos o físicos nucleares, medievalistas o arqueólogos, ¿por qué van ellos a rebajar sus niveles de conocimientos a la mentalidad de treinta adolescentes bárbaros? ¡Hay que mantener el nivel! -gritan exaltados-, y ello significa, en la práctica, que dan clase para dos o tres privilegiados, mientras el resto de los alumnos van quedando descolgados. Y además, hasta el fin de sus días, vivirán la enseñanza rumiando la afrenta de que la sociedad les obligue a abandonar el Olimpo de su investigación para mantener contacto un grupo de adolescentes.
Por contra, algunos profesores consiguen estar a gusto en su trabajo, y descubren que esto pasa, necesariamente, por una actitud de servicio hacia los alumnos, por el reconocimiento de la ignorancia como el estado inicial previsible, por aceptar que la primera tarea es encender el deseo de saber, por aceptar que el trabajo consiste en reconvertir lo que sabes para hacerlo accesible a un grupo de adolescentes... Un viejo maestro me decía que, enseñar al que no sabe está catalogado, oficialmente, entre las obras de misericordia; y, en efecto, hace falta un cierto sentido de la humildad para aceptar que tu trabajo consiste en estar a su servicio, en responder a sus preguntas sin humillarlos, en esperar algunas horas en tu despacho por si alguno quiere una explicación extra, en buscar materiales que les hagan asequible lo esencial, y en recuperar lagunas de años anteriores para permitirles acceder a los nuevos conocimientos. Lo único verdaderamente importante son los alumnos... Esa enorme empresa que es la enseñanza no tiene como fin nuestro lucimiento personal, nosotros estamos allí para transmitir la ciencia y la cultura a las nuevas generaciones, para transmitir los valores y las certezas que la humanidad ha ido recopilando con el paso del tiempo, y advertir a las nuevas generaciones del alcance de nuestros grandes fracasos colectivos. Esa es la tarea con la que hemos de llegar a identificarnos.
Comunicación e interacción
El segundo problema a solucionar para ganarse la libertad de estar a gusto en clase hace referencia a nuestro papel de interlocutor. Un profesor es un comunicador, es un intermediario entre la ciencia y los alumnos, que necesita dominar las técnicas básicas de la comunicación. Además, en la mayor parte de los casos, las situaciones de enseñanza se desarrollan en un ámbito grupal, exigiendo de los profesores un dominio de las técnicas de comunicación grupal. Por tanto, ese proceso de aprendizaje inicial, que ahora se hace por ensayo y error, implica entender que una clase funciona como un sistema de comunicación e interacción.
Una buena parte de las ansiedades y los problemas de los profesores debutantes se centran en este ámbito formal de lo que se puede y lo que no se puede decir o hacer en una clase. El profesor novato descubre enseguida que, además de los contenidos de enseñanza, necesita encontrar unas formas adecuadas de expresión, en las que los silencios son tan importantes como las palabras, en las que el uso de una expresión castiza puede ser simpático o hundirnos en el más espantoso de los ridículos. El problema no consiste sólo en presentar correctamente nuestros contenidos, sino también en saber escuchar, en saber preguntar y en distinguir claramente el momento en que debemos abandonar la escena. Para ello hay que dominar los códigos y los canales de comunicación, verbales, gestuales y audiovisuales; hay que saber distinguir los distintos climas que crean en el grupo de clase los distintos tonos de voz que el profesor puede usar: un tono grave y pausado induce al grupo a la reflexión, mientras que si queremos animar un debate debemos subir algo el tono de voz... etc.
Los profesores experimentados saben qué lugar físico deben ocupar en una clase, dependiendo de lo que ocurra en ella; saben interpretar las señales gestuales que emiten los alumnos para regular nuestro ritmo de clase, y el dominio de éstas y otras habilidades de comunicación requiere entrenamiento, reflexión y una constante actitud de autocrítica para depurar nuestro propio estilo docente. Al final, conseguimos ser dueños de nuestra forma de estar en clase, conseguimos comunicar lo que exactamente queremos decir, y logramos mantener una corriente de empatía con nuestros alumnos.
Disciplina
Otro obstáculo serio a superar, quizás el que genera en los novatos la mayor ansiedad, es el problema de la disciplina. En realidad, es un problema muy unido a nuestros sentimientos de seguridad y a nuestra propia identidad como profesores. En este tema he visto de todo: desde colegas que entran el primer día en clase pisando fuerte, con aires de matón de barrio, porque alguien les ha dado el viejo consejo de que no pueden sonreír hasta Navidad, hasta colegas desprotegidos e indefensos incapaces de soportar el más mínimo conflicto personal. Entre esos dos extremos que van desde la indefensión hasta las respuestas agresivas, el profesor tiene que encontrar una forma de organizar a la clase para que trabaje con un orden productivo. Y, en cuanto comienza a hacerlo, descubre que esto tampoco se lo han enseñado. Se supone que el “buen profesor” debe saber organizar la clase, pero en pocas ocasiones se le ha contado al futuro profesor dónde está la clave para que el grupo funcione sin conflictos.
El viejo supuesto, según el cual, “para enseñar una asignatura lo único realmente importante es dominar su contenido” encuentra en este campo su negación más radical. Entonces, el profesor descubre que debe atender otras tareas distintas a las de enseñar: tiene que definir funciones, delimitar responsabilidades, discutir y negociar los sistemas de trabajo y de evaluación hasta conseguir que el grupo trabaje como tal. Y esto requiere una atención especial, a la que también hay que dedicar un cierto tiempo. El razonamiento y el diálogo son las mejores armas, junto con el convencimiento de que los alumnos no son enemigos de quienes tienes que defenderte. Mi experiencia me dice que los alumnos son seres esencialmente razonables; es posible que, si te dejas, intenten llevarte al huerto y bajar algo tus niveles de exigencia, pero si la razón te asiste y en ella fundas tu propia seguridad, los alumnos saben descubrir muy bien cuáles son los límites.
Contenidos y niveles
Por último, nos queda el problema de adaptar los contenidos de enseñanza al nivel de conocimientos de los alumnos. El profesor novato tiene que entender que ha dejado la Universidad, tiene que desprenderse de los estilos académicos del investigador especialista, y adecuar su enfoque de los conocimientos para hacerlos asequibles a su grupo de clase. Yo también protesto por el bajo nivel con el que me llegan mis alumnos, pero protestar no sirve de nada, tienes los alumnos que tienes, y con ellos no hay más que una alternativa: o los enganchas en el deseo de saber, o los vas dejando tirados conforme avanzas en tus explicaciones. Hay quien, en salvaguarda del nivel de enseñanza, adopta la segunda opción; pero a mí siempre me ha parecido el reconocimiento implícito de un fracaso; quizás porque, como dije antes, hace tiempo que descubrí que en cualquier asignatura, lo único importante es ser maestro de humanidad.
El orgullo de ser profesor
Y ahora, ya, el tiempo corre en mi contra. No espero nada nuevo del futuro: he hecho lo que quería hacer, y estoy donde quería estar. Es posible que mucha gente piense que ser profesor no es algo socialmente relevante, pues nuestra sociedad sólo valora el poder y el dinero; pero a mí me queda el desafío del saber y la pasión por comunicarlo. Me siento heredero de treinta siglos de cultura, y responsable de que mis alumnos asimilen nuestros mejores logros y extraigan consecuencias de nuestros peores fracasos. Y, junto a mí, veo a un nutrido grupo de colegas, en las zonas rurales más apartadas y en los barrios más conflictivos, orgullosos de ser profesores, trabajando día a día por mantener en nuestra sociedad los valores de la cultura y el progreso... entre ellos hay valiosos maestros de humanidad: hombres y mujeres empeñados en enseñar a sus alumnos a enfrentarse consigo mismos desde el preescolar hasta la Universidad.
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MIGUEL DE UNAMUNO (1864-1936)
Escritor, filósofo, humanista. Rector de la Universidad de Salamanca. Autor de una extensa obra literaria en la que destacan sus ensayos, en los que analiza la realidad social con una visión crítica y con una fuerte implicación personal. Se le considera uno de los mejores representantes de la Generación del 98. Su enfrentamiento a la dictadura de Primo de Rivera le llevó al destierro.
FRANCISCO GINER DE LOS RIOS (1839-1915)

Catedrático de derecho de la Universidad de Madrid. En 1876 renuncia a su puesto en defensa de la libertad de cátedra y funda la Institución Libre de Enseñanza, la institución educativa más innovadora en la España de finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Su Residencia de Estudiantes es el centro clave de reunión y de formación de los mejores intelectuales y artistas españoles del siglo XX. 

miércoles, 5 de julio de 2017

Conferencia Dr. Plinio Sosa en el Seminario Repensar la Química

“Química, sustancia y reacción química”

Dr. Plinio Sosa Fernández.
Facultad de Química de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Dialogantes: M. en C. Jacqueline Rebollo Paz (IPN) y Quím. Elizabeth Nieto Calleja (UNAM)

Bienvenidos a la décimo cuarta sesión del seminario repensar la química. Esta sesión es especial porque marca el inicio de la colaboración entre las dos grandes casas de estudio de México, la UNAM y el IPN.

Esta vinculación se encuentra enmarcada en un proyecto de investigación con miras a crear una red internacional con un programa de movilidad docente con varias universidades de Latinoamérica.

El tema de la sesión gira en torno al capítulo 1 del libro: Didáctica de la química universitaria. Unidades didácticas en temas torales de la Química.

Referencia
Garritz Ruiz, A., & Sosa Fernández, P. J. (2016). Química, sustancia y reacción química. En S. Bello Garcés, Didáctica de la química universitaria. Unidades didácticas en temas torales de la Química (Primera ed., págs. 1-23). México, México: Universidad Nacional Autónoma de México.

En cada capítulo de este libro se aborda un tema o unidad que pertenece al programa oficial de una asignatura, de los planes de estudio vigentes en la Facultad de Química o en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Cuau­titlán. En ellos se ha plasmado la experiencia y creatividad de los autores, incorporando tanto los resultados de las investigaciones educativas que han realizado, como los de su propia búsqueda –in situ– de estrategias óptimas para la enseñanza y aprendizaje de los diversos temas.

Los autores, formados en la hoy centenaria Facultad de Química de la UNAM, han decidido celebrar los 100 años de su querida Alma Mater, compartiendo sus conocimientos y experiencia con sus colegas de licenciatura, a través de esta obra.

Atentamente:

(UNAM) Dra. Glinda Irazoque Palazuelos – Coordinadora Académica

(IPN) M. en C. Isaura García Maldonado – Coordinadora Administrativa

(IPN) M. en C. Jacqueline Rebollo Paz – Colaboradora
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domingo, 11 de junio de 2017

CER-DGETA: Un espacio que amalgama la vocación docente con los intereses de los estudiantes a través de las redes sociales

CER-DGETA: Un espacio que amalgama la vocación docente con los intereses de los estudiantes a través de las redes sociales



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6 de junio de 2017

José Heber De León Monzón. Cd. Hidalgo, Suchiate, Chiapas, México. DGETA-CBTa 60. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores por la Cultura Científica (CEEC).

En 2016 surge una idea de crear un espacio para la comunicación, empatía y reflexión de las acciones que los docentes y jóvenes estudiantes desarrollan en centros educativos de bachillerato tecnológico en el medio rural y semiurbano de México, a través de la de una plataforma flexible de redes sociales que se traducen en redes de aprendizaje.


La estructura de la plataforma del CER-DGETA se instituye en tres pilares: Comunicar, Empatizar y Reflexionar. Comunicar, implica la virtud de difundir y la manera de hacerlo de manera efectiva, pues es la clave para transmitir un mensaje y que el receptor comprenda lo que se quiere transmitir. Empatizar, complementa perfectamente la comunicación efectiva, la capacidad de comprender integralmente que la comunicación verdadera sea un dialogo que al final construya conocimiento en conjunto entre los participantes, para ello busca regular cómo y con qué objeto comunicar, es decir, la intencionalidad; buscando humanizar tanto a través de una plataforma flexible como en la práctica. Finalmente, reflexionar, cierra el círculo de CER al incorporar una parte de la mayéutica, es decir, a través de la pregunta ir reflexionando sobre el mismo conocimiento, para adquirir conocimientos significativos. La reflexión, juega un papel importante en la construcción de una idea que sea empática y que a la vez comunique efectivamente lo que se quiere comunicar; asume una postura crítica que incorpora la flexibilidad cognitiva para la innovación, la autocrítica y un verdadero diálogo.
Este proyecto que surgió en el apoyo de redes y crear un andamio cognitivo a través de la redes sociales para difundir las ideas a partir de esos tres conceptos básicos, ha sido respaldado e impulsado desde la Dirección Técnica de la DGETA, que se está convirtiendo en un semillero de ideas en este subsistema. Como semillero de ideas CER DGETA permite no sólo abrir un espacio a la difusión, sino a la construcción de nuevo conocimiento haciéndolo accesible a través de una plataforma flexible de redes sociales, basada principalmente en una comunidad en Facebook https://www.facebook.com/CERDGETA/, Twitter, un Canal de YouTube https://www.youtube.com/channel/UCeuWeQSn_Ntcw1rqO-LBRmQ e ir incorporando otras de popularidad entre los jóvenes. A pesar de que la base de este semillero es a través del uso de las TIC como ámbito esencial, no se encuentra cerrado a otras maneras de interactuar con el mundo; así el uso de los dispositivos electrónicos y las redes sociales es un canal de comunicación, pero como semillero de ideas C E R busca ser un espacio que potencie las ideas de toda la comunidad educativa de la DGETA e instituciones aliadas. Con ese propósito el C E R ha iniciado una serie de servicios a la comunidad:
  1. Programa de Actualización: un espacio que permite colaborar en el proceso de actualización de la Comunidad CER DGETA, con sus propios contenidos.
  2. Programa de Colaboradores: un espacio que permite a personas ajenas al subsistema participar en la realización de contenidos; siendo un ejemplo, el Primer Concurso Nacional de Fotografía Móvil “Imágenes de la Naturaleza” que impulsado desde la Red Académica “La Telaraña dela Ciencia” del CBTa 60, y que la Dirección Técnica de la DGETA ha respaldado; contando con la colaboración de académicos e investigadores, tanto de México como de países iberoamericanos, derivado éste de la colaboración entre el autor del presente artículo y miembros de la Comunidad de Educadores por la Cultura Científica de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) http://www.oei.es/historico/divulgacioncientifica/?-Comunidad y la Red Iberoamericana de Docentes (RID) http://redesib.formacionib.org/, así como profesionales de la fotografía. Como resultado final, de este ejemplo, las mejores fotografías tomadas con dispositivos móviles por los estudiantes, serán publicadas a manera de carteles impresos y digitales en el edificio oficial de la DGETA con sede en la Ciudad de México y difundido por el CER DGETA en esa plataforma flexible de redes sociales, además con el enorme respaldo del Centro de Altos Estudios Universitarios (CAEU) de la OEI y la RID publicados desde las sedes en Madrid, España.
  3. Programa de Difusión y Vinculación: un espacio diseñado para ofrecer una plataforma de difusión y vinculación para las ideas, iniciativas, proyectos, etc; fomentando la colaboración con otras personas o instituciones aliadas, pudiendo constatar lo realizado en apenas ocho meses de haber iniciado esta iniciativa en las redes sociales que se apoya el CER DGETA.
  4. Programa de Servicio Social (SS) y Prácticas Profesionales (PP): un espacio para cumplir con el servicio social de los estudiantes desde un modelo innovador que permite la autogestión sin problemas de horarios y tiempos establecidos, en donde el estudiante desarrollará un proyecto con valor curricular (personal o asignado) significativo.
Con estos cuatro programas estratégicos C E R DGETA busca innovar en la manera de construir el conocimiento y volverlo más accesible, llegando a una mayor cantidad de personas a través del mundo digital, siendo es un reto grande para toda la comunidad educativa de la DGETA pues muchos de los centros educativos se encuentran en lugares donde existe grandes dificultades para la conexión a la red de internet, pero con la sinergia docente que se está creando a través de la interacción virtual se sitúa como un espacio que reúna gran número de participantes, tanto docentes como estudiantes, y aprender a través de la información que se comparta con empatía y sentido crítico de reflexión.
Se vislumbra que el alcance del CER DGETA rebase la expectativa de contar al menos con una contribución de cada centro educativo en ciclo escolar.
Agradecimientos y reconocimiento:
Al Dr. César Turrent Fernández Director General, en especial al Dr. Francisco Calderón Cervantes, Director Técnico y M.C. Nereyda Vite Alejandrez, Subdirectora Académica de la DGETA, por confiar, respaldar e impulsar el CER DGETA que está siendo el espacio clave para la realización entre otros proyectos del Concurso Nacional de Fotografía Móvil “Imágenes de la Naturaleza”; asimismo, a los creadores del concepto CER, Benjamín Barrera y José Izquierdo por permitir compartir el presente con la CECC y la RID.

Nota: La Comunidad de Educadores para la Cultura Científica es una iniciativa de adhesión libre y gratuita de la OEI a través de IBERCIENCIA. Abierta en julio de 2009, desde 2012 funciona con el decidido apoyo de la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía




Palabras clave:

Un futuro perdido ¿Podemos perder algo que no hemos tenido o que aún no ha llegado?

Un futuro perdido ¿Podemos perder algo que no hemos tenido o que aún no ha llegado?


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31 de marzo de 2017

José Heber De León Monzón. Cd. Hidalgo, Suchiate, Chiapas, México. DGETA-CBTa 60. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores por la Cultura Científica (CEEC).

Crear ambientes de aprendizaje que permitan despertar en los estudiantes la vocación por la ciencia y la tecnología es posible yendo en la búsqueda de un futuro construido desde el presente y apoyados en la experiencia del pasado, más aún si disponemos de recursos tan valiosos como el documental de Alfonso Par y Luis Quevedo “En busca del futuro perdido”.


… “Piensas que no hay nada que hacer, que estás perdido, todos los han logrado excepto tú, entiendes que hacer lo bueno y lo malo está en tus manos 
Guadalupe López Macario (estudiante de bachillerato).

Con la frase anterior se presenta la actividad desarrollada con los estudiantes del curso de ecología apoyados en el documental “En busca del futuro perdido”, misma que propició gran expectativa entre los estudiantes, lo que evidencia que el diseño instruccional basado en estilos de aprendizaje permite desarrollar competencias genéricas y disciplinares en los estudiantes. En el aula a los estudiantes se les presentó el título del documental y como pregunta detonadora ¿Qué idea les surge con esta frase? solicitándoles escribieran sus ideas en sus libreta; teniendo como resultado en las respuestas expresiones como la de párrafo anterior, asimismo los estudiantes plantearon ideas como causa de un futuro perdido a los problemas ocasionados por la contaminación del ambiente que están dejando un planeta cada vez más impactado; también comentaron sobre los excesos del uso de la tecnología y drogas que están impactando en los jóvenes en la pérdida de valores y la convivencia con los amigos y la familia. Esta etapa un momento de verdadera catarsis, ante la duda del porqué de a pregunta

Ya en un segundo momento, se les informó que verían un documental cuyo título era la frase sobre la que habían estado reflexionando “En busca del futuro perdido” y que al final elaborarían un informe del contenido del video, sugiriendo que hicieran énfasis en los conceptos básicos del curso de ecología, como bioma, ecosistema, hábitat, comunidad, población y aspectos de educación ambiental; siendo un contenido importante para ver el tema de evolución en el devenir de la humanidad. De igual manera, que la reflexión de sus aprendizajes con base al contenido del curso lo compartieran en el grupo de Facebook “Ecología CBTa 60” https://www.facebook.com/groups/ecologiaCBTa60/permalink/950424388426752/ , habiendo alcanzado una participación del 95% de los estudiantes en el plazo establecido (algo que se dificulta por no contar con conectividad a la red de internet en el centro educativo) y que redactarían un ensayo sobre el tema.

En los comentarios compartidos en la red social de Facebok, se puede identificar la importancia que los estudiantes dan a la conservación y rescate de la cultura, así como la propia humanidad ha impactado en el ambiente natural y cultura, uno de los comentarios señala “todas las personas tenemos en nuestras manos como elegir nuestro futuro” reconociendo que la tecnología es una de las marcadas diferencias entre las diferentes culturas que ha permitido también conservar aquellas que quizás ya hubieran desaparecido. En el ensayo los estudiantes hacen uso de sus competencias de lectoescritura y profundizan un poco más las ideas plasmadas en el documental, en algunos casos parafrasean el contenido del video.

La experiencia didáctica fue apoyada en el planteamiento de los materiales didácticos que se encuentran en los contenedores de la CECC, el diseño instruccional basado en estilos de aprendizaje y el andamio cognitivo http://www.oei.es/historico/divulgacioncientifica/?De-los-conocimientos-previos-a-la para la comprensión lectora.

El documental es un excelente material didáctico que si bien muestra aspectos de la historia (de hechos ya no son usuales en nuestra época) que sorprende a la sociedad actual, que gracias a las espectaculares escenas en diversos sitios geográficos del plantea y para propósitos del curso de ecología de bachillerato, fue útil para que el estudiante identificara conceptos de esta ciencia y de tópicos de educación ambiental, partiendo desde las ideas previas derivadas del título del documental, identificar las ideas principales del tema central, compartir en las redes sociales sus impresiones sobre el contenido del video hasta finalmente reflexionar en un ensayo.
No siempre se puede buscar algo sin haberse poseído pero siempre es posible crear ambientes de aprendizajes para lograr en los estudiantes el interés por la ciencia y la tecnología apoyados en recursos didácticos como el documental “En busca del futuro perdido” por lo que se hace patente el reconocimiento a Alfonso Par y Luis Quevedo con la coproducción por Turkana Films y RTVE, con el apoyo de FECyT y Fundación La Caixa y todos quienes hicieron posible esta maravillosa obra.

Un futuro perdido ¿Podemos perder algo que no hemos tenido o que aún no ha llegado?

Nota: La Comunidad de Educadores para la Cultura Científica es una iniciativa de adhesión libre y gratuita de la OEI a través de IBERCIENCIA. Abierta en julio de 2009, desde 2012 funciona con el decidido apoyo de la Consejería de Economía y Conocimiento de la Junta de Andalucía


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miércoles, 28 de diciembre de 2016

Reflexiones en torno a los programas de formación docente. Mitos y realidades

Reflexiones en torno a los programas de formación docente. Mitos y realidades


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22 de diciembre de 2016

José Heber De León Monzón. Ciudad Hidalgo, Chiapas, México CBTa 60. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores por la Cultura Científica.


La era digital demanda que los docentes, migrantes digitales en su mayoría, participen en los programas de formación docente, cuyo diseño y funcionalidad se apoya en medios digitales de los llamados entornos virtuales de enseñanza y aprendizaje, renunciar a ello acrecentará la brecha digital entre estudiantes y maestros, en consecuencia una educación descontextualizada.


Los vertiginosos cambios de la actualidad, principalmente en las tecnologías de la información y la comunicación, han impactado en los hábitos de las sociedades actuales, lo que ha llevado a definir diferentes tipos de generaciones, como los Baby Boomers nacidos después de la segunda guerra mundial, Generación X que han vivido una infancia en un mundo analógico y una madurez digital, Generación Y o Millenias que no conciben la realidad sin la tecnología y la Generación Z o nativos digitales quienes no conciben poder vivir en un mundo analógico, en donde muchos no logran determinar la hora en un reloj de caratula con manecillas, es más el reloj ya no es para “ver la hora” sino que está conectado a la red con otros dispositivos o en la internet.
En el ámbito educativo de igual manera ha impactado siendo trivial la reflexión… en el mundo actual ya no tiene cabida docentes que enseñan con recursos y actividades que corresponden a la generación Baby Boomers y Generación X con estudiantes Millenias o Nativos Digitales que nacieron y vive en la era digital. Ante esta situación problemática para afrontar una sociedad totalmente dinámica y cambiante los sistemas educativos han implementado programas de formación docente, mismos que se intensificaron en la primera década del presente siglo como aspecto prioritario en reformas educativas como la última que se estableció en México.
Sin embargo, estos programas de formación docente se han venido desarrollando ante situaciones adversas por el cambio de paradigma de la forma de enseñar; con un rol diferente del docente, ya no como el centro del proceso de enseñanza y aprendizaje; un sistema de evaluación incluyente y permanente durante el proceso, ya no sólo los exámenes –en ocasiones extenuantes- a través de cuestionamientos descontextualizados de la realidad pues sólo buscaban identificar el cúmulo de información que el estudiante es capaz de retener y, luego ya no sólo como recurso didáctico el tradicional pizarrón (que aún es útil, pero ya no debe ser el único), pues ahora la tecnología ofrecen una variedad de opciones que lo hace más atractivo a los actuales estudiantes de la era digital.
Ante esto, la experiencia del autor del presente artículo tanto como estudiante y docente en la modalidad presencial y on line, y como de formador y evaluador de docentes y directivos, ha realizado algunas reflexiones sobre los procesos de formación docente, en particular en la modalidad en entornos virtuales de enseñanza y aprendizaje (EVEA), mismas que se ha concentrado como mitos y realidades en el siguiente cuadro.

MITOS
REALIDADES
“…es un programa que nos quieren imponer”
Haber cursado el programa de formación docente nos formó en aspectos teóricos-metodológicos.
“… cursar en línea no es igual que en los cursos presenciales que son mejores”
En realidad no es igual, de manera presencial permite interactuar con el instructor, pero aún prevalece la idea de recibir “la receta” para dar clases, la formación en línea promueve la autogestión del aprendizaje y abre expectativas como seguir aprendiendo.
“… no pasa nada si no participas en el programa de formación docente” (haciendo referencia a aspectos administrativo-laboral)
Algunos maestros desean cumplir con los programas de formación docente, pues saben que limita participar en el proceso de estímulo docente. Sólo algunos valoran lo que éste incide en una mejora de su práctica docente.
“… es un programa sexenal” (del gobierno en turno)
Aunque se tuvo la idea fuera un programa sexenal, al término del gobierno los docentes estuvieron a la expectativa si al relevo gubernamental se cancelaría o continuaría el programa de formación docente, pues algunos docentes que acreditaron el programa no lograron la certificación docente.
“… no podemos participar maestros que no dominamos la TIC”
Como tutor en línea se observó la dificultad de los docentes para desarrollar la actividades a través de plataformas virtuales, lo que ocasionó deserción por el desánimo de no poder avanzar según el calendario establecido, y en algunos casos por no hacer uso de las TIC.
Sugerencia: Un curso de inducción tipo propedéutico, antes de iniciar con actividades de los cursos de los programas de formación docente, estableciendo grupos homogéneos según el dominio del uso de las TIC.
“…debes invertir mucho tiempo”
No existe disciplina de organización de los docentes para desarrollar las actividades del curso, pues en su mayoría solo se apoyan en el trabajo a través de computadoras pues no pueden hacerlo en dispositivos móviles.
Hay docentes que ha intentado participar pero las circunstancias laborales (horario mixto), conexión a internet, facilidades administrativas no le han permitido continuar, es decir, no ha sido por falta de voluntad de los docentes.

Después de ocho años de haberse intensificado los programas de formación docente, ya muchos docentes “lograron cumplir” con dichos programas, ahora es necesario conocer el impacto que esto ha incidido en el proceso de enseñanza y aprendizaje en el aula, que es finalmente donde interesa conocer la mejora. Quizás sea necesario aún acciones paralelas a los programas de formación docente en línea, para ello es deseable:
  1. Diversificar modalidades.
  2. En el caso de la formación docente en línea se sugiere ofertar un curso previo para el desarrollo de competencias digitales dirigidas a la docencia.
  3. En el caso específico de las instituciones que participan en la formación de docente oferten tanto la modalidad presencial como en línea.
  4. Integrar un acervo de las propuestas de estrategias didácticas, previamente revisadas por un grupo académico, organizándolas por áreas y disciplinas de conocimiento que puedan servir como modelo para los docentes que aún no han participado en los cursos de formación pero cuenten con referentes teóricos metodológicos que oriente su labor docente.
Finalmente, aunque existen muchas opciones de formación y actualización docente como los que se ofertan desde diversas instituciones gubernamentales y organizaciones como nuestra Comunidad de Educadores por la Cultura Científica (CECC) de IBERCIENCIA, la Red Iberoamericana de Docentes, Educalab entre otras de gran prestigio, es evidente aún que hace falta camino por recorrer en los procesos de formación docente, considerar que lo miembros de estas comunidades deben convertirse en promotores para incorporar a los procesos de enseñanza la era digital, tal es el caso de las redes sociales que se han venido convirtiendo en grandes aliados en la educación pero sólo habrá que hacer eficiente el uso de los medios virtuales para el aprendizaje y que no sirva de pretexto para distraerse de los propósitos de aprendizaje.


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martes, 13 de diciembre de 2016

En busca del futuro perdido

En busca del futuro perdido - Documental

Eudald Carbonell y Luis Quevedo protagonizan una road movie que lleva al espectador, desde el ahogo del Kalahari hasta el gélido círculo polar, en busca de pistas en el pasado de la especie y las civilizaciones que nos precedieron que nos ayuden a comprender el concepto de evolución cultural y cómo éste es clave para que podamos crear un futuro mejor.


Conocer el pasado como herramienta para construir un futuro mejor.
En una road movie que nos llevará del calor africano al frío boreal, de fértil creciente turco a la infranqueable jungla maya, un improvisado grupo de exploradores busca las pistas que antiguas sociedades dejaron y que nos ayudarán a entender los mecanismos esenciales a toda civilización: qué hizo posible el florecimiento de la cultura y el comercio y qué precipitó el colapso de todas y cada una de las que nos precedieron. El viaje, liderado por el renombrado arqueólogo español y codirector de Atapuerca, Eudald Carbonell, y el periodista científico y divulgador, Luis Quevedo, presenta el concepto de la evolución cultural como motor del singular progreso de la especie humana, el que nos ha permitido, desde una situación de casi extinción en África hace 150.000 años, llegar a conquistar la totalidad del planeta. ¿El secreto? Los seres humanos estamos condenados a pensar como las jirafas están condenadas a comer de las copas de las acacias. Conocer está en la base del comportamiento de nuestra especie. Una conducta singular entre los seres vivos que nos ha llevado a modificar el medio en lugar de adaptarnos a él. Tres años después de "En busca del primer europeo", un documental cuya originalidad y entretenimiento le valió más de una decena de premios internacionales, el duo formado por el codirector de las excavaciones de Atapuerca, el arqueólogo Eudald Carbonell, y el comunicador de la ciencia Luis Quevedo, nos llevan de aventura nuevamente. En esta ocasión recorrerán África, Ásia, Europa y América junto a una nueva integrante del equipo, Carlota Par, en busca de las huellas de civilizaciones que florecieron -y colapsaron- para descubrir cómo la evolución sigue viva en nuestra especie. Los sapiens, lejos de habernos salido de la lucha por la supervivencia, hemos apenas sustituido una selección por otra, la natural por la cultural.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Las redes sociales en un aula desconectada de la red… Una realidad alejada de la actualidad

Las redes sociales en un aula desconectada de la red… Una realidad alejada de la actualidad


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23 de noviembre de 2016

José Heber De León Monzón. Ciudad Hidalgo, Chiapas, México CBTa 60. IBERCIENCIA. Comunidad de Educadores por la Cultura Científica.

En la actualidad, el uso de las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC) resulta ya algo trivial. Tener conectividad es imprescindible y hablar de redes sociales es simplemente omnipresente; es la época en donde la formación en línea ha cobrado gran auge, pero esto no es una realidad para muchos, inclusive en el ámbito educativo.

Ya en el tercer lustro del siglo XXI, cuando es vertiginosa la cantidad de información que se mueve a través de internet, es difícil imaginar el mundo actual sin conectividad y desarrollar las actividades prescindiendo de ella. Sin embargo, esto tan trivial para muchos, resulta ser aún algo difícil para otros. Mientras que para unos es común la realidad aumentada, la interacción asincrónica a través de una plataforma virtual y sincrónica en tiempo real de una videollamada, de estar interconectado a través de diversas modalidades virtuales, sin menoscabo de las distancias entre los participantes –entre pares o grupales–, para otros sigue siendo algo desconocido o poco explorado. El ámbito educativo no escapa de este panorama, pues mientras la oferta educativa de algunos centros de formación basan su funcionalidad en el uso de las TIC en sus aulas, otros no cuentan con los dispositivos ni la conectividad necesaria.
Las redes sociales han revolucionado la interacción virtual entre personas, pero no solo han sido útiles para socializar amistades. Se han convertido en un espacio valioso para la educación, amén de los comentarios peyorativos en torno al uso de éstas en las escuelas, de la prohibición de los dispositivos móviles en el aula por la distracción que estos pueden ocasionar. Si bien es cierto que muchas escuelas no cuentan con conexión a internet, ya no se puede descontextualizar la enseñanza de esos espacios de aprendizaje, no se puede mantener a los estudiantes al margen de los avances tecnológicos; pero ¿cómo hacer uso de las redes sociales en un aula desconectada de la red?

Ahora bien, es común entre los jóvenes adolescentes del CBTa No. 60 de Ciudad Hidalgo, Chiapas, como la mayoría de la Generación Z, nacidos en el boom electrónico, el uso de los chats a través de aplicaciones en telefonía celular como WhatsApp y en menor proporción Telegram, publicaciones en redes sociales como Facebook e Instagram, entre las más populares, y Twitter, poco utilizada por los adolescentes. No obstante, darle un uso en las actividades escolares aunque cree expectativa e interés, no es para todos una opción atractiva. De hecho, muchos estudiantes del medio rural o semiurbano en Chiapas no han tenido un acercamiento al mundo de los dispositivos móviles en su educación básica, previa al bachillerato. Algunos nunca han tenido contacto con una computadora. Sí, en pleno siglo XXI, mientras niños en sus primeros años de vida viven rodeados de tecnología, aún hay adolescentes y jóvenes que ni en la escuela cuentan con algún equipo de cómputo, a lo mucho un equipo de televisión y video reproductor.

Sin embargo, es un cometido de la educación actual el uso de la tecnología, tal como se funda en el acuerdo 444 de la Reforma Integral de la Educación Media Superior en México, una educación basada en competencias (genéricas, disciplinares y profesionales). De éstas, en la competencia genérica 4, señala su atributo 4.5 que el estudiante: “Maneja la tecnología de la información y la comunicación para obtener información y expresa ideas”. Es por ello que con el afán de incorporar el uso de las TIC en el aula, desde 2011, el autor del presente escrito, pese a no contar en el CBTa 60 con conexión de internet, pero apoyado en las actividades que se han venido instrumentando desde 2009 con los materiales didácticos de los contenedores de la Comunidad Iberoamericana de Educadores para la Cultura Científica, ahora Iberciencia, http://ibercienciaoei.org/contenedores/, crea el primer grupo en Facebook “Proyecto Iberoamericano-Chiapas, México” al que le siguieron “Telaraña de la Ciencia”, “Tlamatqui”, “Química – CBTa60”, los blogs “Aprendiendo Juntos”, “Educación Ambiental” y “Fomento a la lectura” para interactuar con los estudiantes.
Asimismo, considerando las redes sociales como parte del PLE Docentes (entorno personal de aprendizaje del Docente), desde 2014, se establece interacción con colegas docentes en los grupos Comunidad de Aprendizaje DGETA y, en diciembre de 2015, el grupo Red Académica ‘Docentes-DGETA’. Este último ha aglutinado a docentes de los centros educativos de educación agropecuaria de México, siendo un espacio que empieza a contribuir a la difusión y, ojalá en algún momento, a la operación de programas institucionales. Además de crear grupos en Facebook, como docente se fortalece el PLE participando en grupos académicos como Cooperación Iberoamericana, Cultura Científica, Educación IB, ABPmooc; círculos en Google+, listas en Twitter… las redes sociales nos permiten estar en contacto con aspectos científicos y tecnológicos, pues ahora son muchas las instituciones de prestigio que es posible y promueven seguirles a través de éstas.

Pero, replanteemos la pregunta ¿cómo se usan las redes sociales en el aula si en el plantel no hay internet vía Wifi y la señal de telefonía celular es muy inestable o nula? Para poder incursionar y tratar de dar solución a esta problemática, se han elaborado guías que describen paso a paso (con una sucesión de impresiones de pantalla) a manera de un tutorial electrónico, cómo el estudiante deberá gestionar su ingreso al grupo, subir archivos, dejar comentarios entre otras acciones. Esto se expone en el aula de clase. Para ello ha sido valioso el apoyo de estudiantes con mayor habilidad que fungen como tutores de sus compañeros, también se ha concertado una cita en algún cibercafé de la localidad para llevar a cabo una demostración asistida. Como puede verse, no es posible el uso frecuente de las redes sociales o cualquier otro espacio virtual en estas condiciones, pero es ineludible misión del docente incorporar de alguna manera el uso de las TIC en la enseñanza. Últimamente, se está intentando el uso de plataformas educativas como Edmodo y Khan Academy, el avance puede ser lento pero puede marcar en muchos jóvenes una ventana al conocimiento, para quienes no habían tenido ese acercamiento con las TIC y una nueva visión para quienes ya manifiestan cierto dominio.
Es importante valorar la importancia del uso de la redes sociales en la educación, pues aunque muchos las usan sólo para publicar o compartir aspectos de la vida cotidiana, ya son muchos los grupos en Facebook, Google+, lista en Twitter (enseñar a utilizar etiqueta o hashtag) entre otros creados con fines académicos; pero igual cabe desde la tribuna docente un planteamiento a los creadores de estos espacios virtuales sobre la posibilidad de que las redes sociales más populares consideren la posibilidad de crear alguna versión “portable”, que permita su aplicación plena en la educación sin necesidad de tener conexión a internet para luego, una vez conectado, “vaciar” todo lo que se genere en dicha versión ¿será esto posible? Pero mientras eso ocurra hay que seguir fomentando el uso de las redes sociales aún en un aula desconectada de la red.



Grupos de Facebook - Estudiantes
Grupos de Facebook - Docentes
Red Académica ‘Docentes-DGETA’ (https://www.facebook.com/groups/1194228830592160/)
Comunidad de Aprendizaje DGETA (https://www.facebook.com/groups/891607104197566/)

@JoseHeberDeLeón
johe-seber.blogspot.mx
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